Instrucciones

En este texto no está la respuesta, está solo la llave. Debes prepararte para poder entrar. No es para elegidos. No es difícil. Pero debes seguir las instrucciones cuidadosamente. No sirve el leer las instrucciones e imaginar que las cumples. Debes hacer esto literalmente. No merece la pena hacerlo de otra manera.

No hay nada más secreto, seguro e íntimo. Olvídate de logins o contraseñas. Esta fuera del alcance de la inteligencia artificial más avanzada. Fuera de su plano. Sin embargo tú puedes tenerlo sin apenas esfuerzo.

Busca un lugar silencioso donde nadie ta vaya a molestar, donde puedas cerrar los ojos sin preocuparte de lo que pueda suceder a tu alrededor. Sentado o acostado, eso no importa. Piensa en esto como una actualización. Es una metáfora quizás ridícula, pero sí, una actualización de tu teléfono o del ordenador. Algo que baja de la nube para cambiar las cosas.

Como las actualizaciones, se necesita un tiempo, reposo. El software tiene que descender como la lluvia y empapar el terreno. Y en ese reposo crecerá la nueva semilla, el árbol que soñaba esa tierra, eso que buscas desde siempre. Pero la tierra debe ser empapada, el agua debe difundir entre las partículas comprimidas del sustrato, haciendo que se esponge. Cada persona es distinta, pero muchos minutos, o más. Debes ser paciente.

No requiere esfuerzo. Esto es una parte difícil. No hay que hacer nada. Sólo respira. Puedes concentrarte en tu respiración, es una buena forma de no hacer nada. Si no estás tranquilo no podrá ocurrir. No puedes estar activo, tienes que dejar tus pensamientos descansar para que el nuevo software llegue a ti. Ni siquiera puedes leer esto. Deberías terminar de leerlo entero y después intentarlo. Sin pensar en lo que has leído. Dejando sólo que el poso de lo que intentas, de lo que quieres, te guíe con su inercia, pero ya sin palabras, porque las palabras son pensamiento y el pensamiento bloqueara la actualización. Se trata de recibir un mensaje, de estar receptivo. A mi me sirve la respiración y el silencio. Puedes probar otras cosas, pensar en tus músculos, tus huesos, tu cuerpo, parte por parte.

Y descinchas palabras, no te confundas. Las palabras no son el mensaje. Las palabras eres tú, tu mente. No dejes que las palabras te engañen. Nada de lo que esperas es tan sencillo como un texto. No buscas algo que se pueda leer. Hay gente que lo describe como una luz. Para mi es como un nuevo lugar mental, un pensamiento que se abre. Una flor que florece en el vacío sin que haya existido nunca capullo. Enlaces nuevos entre cosas que ya estaban. Pero no palabras. No escucharás frases ni mandatos. Eso son espejismos. Si no estás seguro de sentirlo es que estás equivocado. Espera más. No te apures, no seas impaciente. Lo sabrás cuando la veas, la luz.

Y cuando la sientas sólo espera. No hagas nada. Las primeras veces te trastoca. Como cuando al inicio del sueño aparece una sacudida que recorre tu cuerpo y te devuelve a la vigilia. Pero no te preocupes. Ya estás allí. Sólo deja que vuelva a ocurrir. Necesitas empaparte. Sigue haciendo lo mismo, no hagas nada, no pienses, no uses palabras, no te hables a ti mismo ni le hables. Deja que te inunde. Cuando abras los ojos, tú y un nuevo mundo se desplegará sin daré cuenta, un nuevo firmware.

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